En muchas casas, patios y departamentos con plantas o vegetación suele aparecer un visitante silencioso que genera curiosidad —y a veces rechazo—: el gecko.
Aunque para algunas personas puede resultar extraño o incómodo, lo primero que conviene saber es que los geckos no representan un peligro para las personas y cumplen un rol muy útil en el equilibrio del entorno.
¿Qué son los geckos?
Los geckos son pequeños reptiles nocturnos, muy comunes en zonas urbanas y periurbanas. Suelen verse en paredes, techos o cerca de luces, especialmente durante los meses más cálidos.
No son agresivos, no atacan y evitan el contacto con los humanos. Su presencia suele pasar desapercibida… hasta que alguien los nota.
¿Son venenosos o peligrosos?
No. Los geckos:
- No son venenosos
- No pican
- No transmiten enfermedades por contacto casual
El rechazo que generan suele estar asociado a mitos o al simple desconocimiento, no a un riesgo real.

¿De dónde vienen los geckos que vemos en Buenos Aires?
El gecko que con más frecuencia aparece en casas, patios y departamentos aquí en Buenos Aires pertenece a una especie llamada Tarentola mauritanica, conocida comúnmente como gecko mediterráneo o salamanquesa común.
Origen
Esta especie no es originaria de Argentina. Su área natural de distribución se encuentra en:
- El sur de Europa
- El norte de África
- La región del Mediterráneo
Durante siglos convivió con construcciones humanas, adaptándose muy bien a paredes, muros y viviendas.
¿Cómo llegó a Argentina?
La presencia de Tarentola mauritanica en nuestro país se debe a introducciones accidentales, principalmente a través de:
- El comercio marítimo
- El transporte de mercancías
- Contenedores y materiales de construcción
Es decir, no fue introducida de manera intencional, sino como consecuencia del movimiento global de bienes.
Una vez aquí, la especie encontró condiciones favorables:
- Climas templados
- Ciudades con abundante iluminación nocturna
- Insectos disponibles como alimento
¿Es una especie invasora peligrosa?
En el contexto urbano, no representa un riesgo para las personas ni para la vida cotidiana en hogares con plantas o jardines.
Su impacto suele limitarse al consumo de insectos y a la ocupación de muros y superficies verticales.
Desde una mirada práctica y doméstica, no se la considera una amenaza para quienes conviven con ella.
¿Por qué aparecen en casas y departamentos?
Los geckos llegan a los hogares por una razón muy simple: comida. Se alimentan de insectos como:
- Cucarachas pequeñas
- Mosquitos
- Polillas
- Arañas
Si un gecko está en tu casa o en tu balcón, probablemente haya encontrado allí un ambiente favorable y una fuente natural de alimento.

Un aliado silencioso del hogar
Desde el punto de vista ecológico, los geckos cumplen una función beneficiosa:
- Ayudan a controlar poblaciones de insectos
- Reducen la presencia de plagas menores
- Lo hacen sin productos químicos ni intervención humana
Por eso, en lugar de intentar ahuyentarlos o eliminarlos, conviene dejarlos tranquilos.
¿Hay que hacer algo si aparece uno?
En la mayoría de los casos, no.
Los geckos:
- No dañan plantas
- No rompen estructuras
- No forman nidos dentro de las viviendas
Suelen moverse solos y, con el tiempo, desaparecer si cambian las condiciones del entorno.
Convivir con la naturaleza también es esto
Vivir rodeados de plantas, jardines o espacios verdes implica convivir con pequeñas formas de vida que forman parte del equilibrio natural. Los geckos son una de ellas: discretos, inofensivos y útiles.
Entender su rol ayuda a reducir miedos innecesarios y a relacionarnos de manera más consciente con nuestro entorno cotidiano.
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